ATRAVESANDO O BOSQUE

«… yo no tengo muy claro que yéndote, por muy lejos que vayas, puedas escapar. Me da la impresión de que no hay que confiar demasiado en la distancia».
- ¿A pesar de quererme?
- En efecto -dice el joven llamado Cuervo-. Tuvo que abandonarte a pesar de quererte. Lo que ahora debes hacer tú es tratar de comprender los sentimientos de tu madre y aceptarlos. No heredarlos y repetirlos. Dicho de otro modo, lo que ahora debes hacer es perdonarla. Ya sé que no es fácil. Pero debes hacerlo. Es la única salvación. No hay otra».
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«A veces el bosque intenta amedrentarme por encima de la cabeza, y otras bajo mis pies. Exhala su hálito helado en mi nuca. Me clava mil ojos en la piel. Trata, de diversas maneras, de expulsar al intruso. Pero yo he ido aprendiendo a sobrellevar sus amenazas. ¿Acaso no es este bosque, en definitiva, una parte de mi? A partir de cierto punto he empezado a verlo de este modo. Estoy efectuando un recorrido dentro de mí, igual que la sangre a través de las venas. Lo que estoy viendo es mi propio interior, lo que parecen amenazas no son más que ecos del terror que anida en mi corazón. Las telarañas que se extienden en el bosque son las telarañas tendidas en mi corazón, los pájaros que gritan sobre mi cabeza son los pájaros que yo he criado».



